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Contesta estas 2 preguntas y descubre si estás con el amor de tu vida. Sí, sí existe…

AUTOR DR. CÉSAR LOZANO


Una de las principales razones por las que los divorcios están a la alza, es el desencanto que sufren las parejas al darse cuenta de que el matrimonio y la familia perfectos no existen. ¿Qué hace que algunas relaciones funcionen y otras no? ¿Por qué no todos podemos tener un amor como el de las películas? 

Muchas veces el desencanto surge a raíz de los cambios en la apariencia física, las diferencias en las costumbres de cada quien, la apatía, la rutina que se anida en la relación, las pocas demostraciones de afecto, los problemas económicos, la poca satisfacción en la cama, y más.



Expertos en parejas concluyen que la mayoría de la gente dice que encontró a la persona idónea cuando ese alguien nos hace sentir especial, nos comprende, nos escucha, está al pendiente de nuestras necesidades, nos complementa y, adicionalmente, hay pocos puntos en los que no se coincide o se resuelven las diferencias con el diálogo. Se presenta cierta armonía que nos hace percibir que elegimos a la persona perfecta.


Sin embargo, si lees nuevamente el párrafo anterior te darás cuenta que todo tiene que ver con la satisfacción personal y no con la capacidad de dar; es una fase en la que no vemos a la persona como un todo, sino como alguien perfecto; le atribuimos cualidades que no tiene y esperamos todo de él o ella, sin preguntarnos qué estamos dispuestos a dar. 

Si bien la química y la atracción física son importantes, debemos considerar que hay que tener por lo menos 60% de compatibilidad y que la capacidad de dar es el pilar que sostiene una relación.


Quiero compartirte una dinámica que me agrada mucho; ayuda a identificar a la persona indicada para compartir la vida. Este ejercicio ha demostrado su efectividad con varios de mis conocidos, familiares, amigos y seguidores: 

1. Haz una lista de las cualidades que quieres que tenga. 

Las cosas que quieres que él o ella haga por ti. Puedes extenderte todo lo que quieras. Cómo te gustaría su físico, su forma de ser, sus virtudes, actitudes, la forma en que te gustaría que te tratara y tratara a los tuyos. Ya que hayas terminado esa lista viene la segunda y más importante parte de la dinámica. 

2. Identifica qué estarías dispuesto a hacer tú por ella o por él.

¿Estarías dispuesto a dar lo mismo que solicitas? Piensa en tu exigencia de que se vea delgada o atractiva, que tenga mucha paciencia, que sea excelente oyente y, además, que trate muy bien a tus padres… ¿Estarías dispuesto a hacer o dar lo mismo? De esa forma nuestras “exigencias” se convierten en servicio y esto puede orientarte a saber si estás eligiendo a la persona ideal y formarán una buena pareja.


Somos muy buenos para exigir pero malísimos para dar y ese es el problema principal del desencanto. La pareja ideal se construye con acciones que somos capaces de llevar a cabo concretamente, y es lo que determina quiénes somos en realidad. Por ello se dice que el amor no es un sentimiento, es una decisión. 

Es recomendable tomarnos tiempo para pensar qué es lo que de verdad queremos, y en el fondo de nuestro corazón analizar por qué lo queremos. Qué carencias tenemos, qué buscamos suplir con otra persona, en lugar de trabajar a nivel personal sobre esos vacíos. Analizar por qué necesitas tanta aprobación o muestras de afecto continuas; analizar el porqué del miedo a la soledad y la necesidad de que se te dedique más tiempo. Cuando verdaderamente llegamos a la conclusión de “por qué” somos como somos, es cuando ya estamos en la mejor disposición de saber qué y por qué deseamos ciertas características en la pareja.


Si no aprendemos a estar bien con nosotros mismos, difícilmente podremos estar bien con alguien más. Es necesario primero sanar heridas que muchas veces se cargan desde la infancia. Identificar a plenitud nuestras cualidades y defectos; tratar en lo posible de ser mejor persona para ser mejor pareja.

Por supuesto que importa la complicidad, sentirse bien a lado de la pareja, planear una vida juntos o proyectos en común, buscar la armonía a través de satisfacer los gustos de ambos, manejar adecuadamente los conflictos y el amor que nos manifestamos, la confianza y la fidelidad. 

¿Existe la pareja perfecta? Depende en gran medida de tu capacidad para dar y no de cualidades o valores de la persona que deseas. Existe cuando estás consciente de lo que tú eres como persona para formar una pareja. 

¡Ánimo, y hasta la próxima!
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