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Deja ir lo que te mata aunque te mate dejarlo ir. 10 consejos para sanar tu corazón y volver a sonreír

AUTOR DR. CÉSAR LOZANO


Hay quienes dicen que el amor puede acabarse, y que con el paso del tiempo las parejas dejan de amarse. Es una realidad: el amor es una decisión, el amor se cuida y se cultiva. El amor es frágil cuando las personas dejan de procurarse entre sí tanto como antes, cuando se pierden los detalles, las atenciones, cuando llega la indiferencia… 

Puede parecer mentira que un sentimiento tan poderoso como el amor llegue a su fin; aun entre aquellos que juraron amarse y estar juntos hasta que la muerte los separe. Es triste pero cierto: no puedes obligar a nadie a que te quiera. Aunque duela, es mejor aceptar que las cosas no han resultado y despedirse con la esperanza puesta en el futuro, en lugar de lamentarse, rogar y hacer hasta lo imposible para que regrese la persona amada. 



Miles de veces me he topado con las siguientes frases: “No es justo que se haya ido así nada más”, “¿Es que acaso lo nuestro no significó nada?”, “Me duele que me haya pagado así”... 



Por supuesto que es difícil, duele en el alma el hecho de haberlo dado todo y sentir que no hemos sido correspondidos. En estos casos es duro aceptar que no podemos obligar a alguien a que permanezca a nuestro lado; y aun si se quedase, ¿para qué?; sin amor no hay nada.

Las rupturas pueden ser terribles y devastadoras, se viven muchos sentimientos, es una rueda de la fortuna, vamos de arriba a abajo experimentando tristeza, desesperación, angustia, vacío, enojo, y en ocasiones liberación, alegría, euforia... La ambivalencia nos invade.


El fin de una relación amorosa no deja de ser una pérdida, y por lo tanto se vive como una etapa de duelo, que es posible superar con algunos consejos prácticos. Tal vez te sirvan unos para sanar un corazón roto: 

1. No ocultes tus emociones, es bueno desahogar los sentimientos con alguien de confianza; deja que el dolor fluya fuera de ti. Dale lugar, tiempo, espacio. Hacer como que no sucede es autoengaño, las emociones no expresadas te perseguirán por el resto de tu existencia, representando un obstáculo para relaciones futuras u otras áreas de la vida.


2. Evita rogar a tu ex pareja que regrese. Hay que aceptar cuando se ha perdido la batalla y es necesario comenzar a trazar un nuevo rumbo. Suplicar al ex suele tener efecto contrario al deseado, se cae cada vez más profundo en la tristeza, enojo, desolación, etcétera. 

3. No te conviertas en una víctima, evita decir frases como “No sirvo para nada”, “Nadie me quiere”, “Jamás me podrá amar nadie” ya que, en primer lugar, son frases falsas y por otro lado, eso no ayudará a sanar la herida que deja el desamor.  

4. Deshazte de todos los recuerdos que tengas de esa persona: cartas, fotografías, mensajes, entre otras cosas. Evita tener contacto con todo eso para que tu mente se acostumbre a su ausencia y des paso a todo lo nuevo que está por venir.

5. Si durante la relación hubo anillo de compromiso no te lo quedes, devuélvelo, regálalo o véndelo. Son objetos con fuerte carga afectiva y simbólica, si los movemos haremos que se mueva la energía que nos rodea.


6. Tu sufrimiento no es tanto como piensas, realmente es poco en comparación con las personas que viven en la miseria, que tienen que luchar para sobrevivir a la guerra en las calles o que padecen frío, hambre y malos tratos. Tú puedes con esto, y recuerda: todo pasa, y esto también pasará… tiempo al tiempo.

7. Enfócate en tu realización personal: escuela, trabajo, amigos, pasatiempos... Retoma los proyectos que dejaste pendientes cuando estabas con esa persona. Recupera al “yo” en lugar del “nosotros”. 


8. Ayuda a tu familia, no te aísles pensando que es el fin del mundo; piensa que hay muchas otras personas cercanas que te necesitan y que estarían muy felices de tener tu apoyo. De igual forma, tú experimentarás sentimientos agradables al reconectar con las personas a las que aprecias. 

9. Forma parte de una obra de caridad o apoya a miembros vulnerables de tu comunidad: ancianos en condición de calle, algún vecino que esté solo y no tenga hijos; verás que ayudar a los demás te dará mucha satisfacción y con ello el dolor irá desapareciendo.

10. Agradece lo bueno y no te enfoques sólo en lo malo, recuerda que lo mejor para superar cualquier dolor, traición o mala jugada del destino, es aprender a dejar ir y ver lo vivido como una experiencia de la cual se aprendieron muchas cosas.  


Espero que estos 10 pasos te sean de utilidad para superar esa herida; no dejes que la amargura se apodere de ti, tampoco seas una víctima más. Aprende a sonreír ante la adversidad y cuando menos lo esperes, el amor llegará de nuevo a tu vida. ¡Ánimo, y hasta la próxima!

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