Badabun te recomienda

El síndrome de “la otra”. Estas son las razones para NUNCA ser la amante

AUTOR DR. CÉSAR LOZANO


La soledad puede ser muy mala consejera. El hecho de no sentirnos amados y apreciados puede traer consecuencias inimaginables a nuestra vida. Por eso de forma natural buscamos refugiarnos en los brazos del amor. Hoy haré referencia al amor de pareja. 

Todos buscamos a ese ser ideal, nuestro complemento, la media naranja… Seguro has escuchado casos en los que se ha encontrado a una persona que llena todo ese vacío, cubre las expectativas que siempre buscó y finalmente, el amor surge como una bella salvación, digna de una historia romántica hollywoodense.



Sin embargo en ocasiones las cosas pueden complicarse; esa persona que parecía prácticamente perfecta tiene un gran defecto: está casada. Es ahí donde el sufrimiento y la duda comienzan. 

Muchos prefieren alejarse, irse con el dolor en el alma, aceptando el hecho de que aquello no podrá ser. Pero también tenemos la otra cara de la moneda: personas que no se detienen ante esta situación y en lugar de retirarse, quieren darlo todo por el nuevo amor que ha llegado a su vida y toman la decisión de convertirse en “la otra” o “el otro”

Muchas veces nos cuestionamos por qué alguien acepta meterse en tantos problemas por una relación. ¿No sería más sencillo olvidarse de ello y buscar a alguien que no tenga ningún compromiso? Pues aquí podremos ver qué cosas impulsan a un hombre o a una mujer a convertirse en “el segundo frente”:


1. Enfrentarse a una actitud manipuladora o al poder de convencimiento que llega a ejercer el enamorado sobre la persona que ha decidido entregarlo todo.

“¡Ya me voy a divorciar! Ahora sí podremos estar juntos”.

“No la soporto ya, tú eres quien me hace sentir bien”.

“Sólo estoy con ella por mis hijos, pero tú eres el amor de mi vida”.

Frases como estas pueden llegar al corazón de cualquier enamorado y convencerle de ser paciente, de esperar, de convertirse en la tabla de salvación de su amado, sin embargo quien requiere mayor apoyo es precisamente “la otra” o “el otro”. 

2. Autoestima. Probablemente sienten que nadie más se fijó en él o ella; la inseguridad de la persona, el temor al compromiso o incluso el interés, pueden ser factores que lo llevaron a preferir obtener sólo los “beneficios” de una pareja, sin convertirse en el esposo o la esposa abnegada, por soledad, tal vez porque le gusta lo prohibido, por inseguridad financiera o quizá porque ya tenían historia juntos.


Ahora conoceremos un poco más sobre los tipos de amantes. Estos términos aplican igualmente a hombres y mujeres.

La soñadora: Cree ciegamente en cada una de las promesas y palabras de su enamorado, y vive con la esperanza de que éste “algún día” se va a divorciar, para que ambos puedan ser felices por siempre.

La indiferente: Está consciente de lo que hace y los riesgos que conlleva una vida de amante; dice que le da igual si su pareja se divorcia o no, pero en el fondo vive en sufrimiento. 

La peligrosa: Se involucra en la vida del hombre y de la familia, no teme ocultarse y es sumamente acosadora, destructiva y malvada; no le importa nada con tal de estar al lado de su amado.  

La sumisa y mártir: Nunca pide nada a cambio, se conforma con lo poco o mucho que la persona amada esté dispuesta a darle, se limita a sufrir en silencio.


¿Cuáles son las consecuencias de llevar una vida de amante? 

Tal vez al principio parezca que las cosas pueden controlarse, que es posible tener una relación de este tipo sin problema alguno, pero toda acción tiene consecuencias y algunas pueden resultar sumamente dolorosas sobre todo para “la otra” o “el otro”. Algunos inconvenientes de relaciones de este tipo son:

- No poder estar juntos en eventos o fechas especiales, como Navidad, festejos de cumpleaños, en alguna emergencia de hospitalización, logros laborales o festividades familiares. 

- Vivir con culpa y remordimientos, estar constantemente atormentado por la duda de si aquello está bien. 

- Mentir y engañar a tus conocidos sobre tu situación civil.


- En caso de divorcio, lidiar con el rechazo de los demás y hacer frente a amigos, familiares y conocidos de la pareja. 

En este punto me gustaría aclarar que ni yo ni nadie posee el derecho de juzgar a nadie; cada quien es dueño de sus actos. Sin embargo, a las personas que están en una situación de este tipo les pido que traten de reflexionar un poco, por un momento. 

Hay una realidad frente a ti, no te vuelvas sordo ante las palabras del ser amado; observa bien las acciones y te darás cuenta de que si no ha dejado a su pareja actual, no lo hará pronto o quizás nunca lo haga, por algo sigue a su lado. Medita la situación y piensa con empatía: no hagas lo que no te gustaría que te hicieran. Además, si ya engañó a su pareja contigo, ¿quién garantiza que si las cosas no funcionan te será fiel para siempre?


Recuerda que todos merecemos una relación en la que seamos exclusivos; ser “plato de segunda mesa” puede acabar con la seguridad y la confianza en uno mismo. Evita entrar en un terreno tan peligroso como este y libérate de las relaciones dañinas. Date el lugar que mereces; si no te valoras tú, ¿entonces quién lo hará? 

Recupera tu vida, sal con tus amistades, busca apoyo en lecturas de autoayuda o acude a un terapeuta, si lo consideras necesario; enfoca tu mente en otras actividades que te harán bien; recuerda que el amor no debe doler ni esconderse bajo la sombra.


Recomendados
Recomendados