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¿Esposa o esclava? ¿Qué hacer si tu esposo NO te valora? no aceptes menos de lo que mereces

AUTOR DR. CÉSAR LOZANO


Es impactante la enorme cantidad de parejas que no reflejan amor o felicidad. Todas las relaciones tienen momentos difíciles, pero para algunas eso se vuelve la vida diaria; llegan al punto de soportar malos tratos y creen que deben vivir infelices, en nombre del amor que alguna vez sintieron y que juraron sería para siempre. 



Hoy quiero hablarte sobre el amor y el servilismo. 

Hace unos días vi por tercera vez la película “La Oveja Negra”, con Pedro Infante, donde interpreta a un hijo obediente, bueno y trabajador. Su padre, don Cruz Treviño, interpretado por Fernando Soler, es autoritario, insensible, mujeriego, golpeador y borracho. La esposa, sufrida y abnegada. Después de múltiples muestras de desprecio el hijo quiere revelarse contra su progenitor y la mujer, enferma, le dice: “¡Es tu padre! Tienes que quererlo y respetarlo”. Más adelante en la trama, el hijo saca al papá de una cantina donde estaba besándose con otras mujeres. No lo juzga, lo respeta hasta el final; la madre muere –supongo que de tristeza por tantos desprecios y humillaciones. 




Hasta que la muerte los separe”, me dijeron en la misa cuando me casé. ¿Pero cuántas muertes se adelantan por el cúmulo de malos tratos y humillaciones? ¡La cultura del sacrificio por amor debe quedar en el pasado! Cabe aclarar que la muerte no tiene que ser física, puede ser también emocional; acaba con todo lo que la persona era: su dignidad, sus anhelos, sus ilusiones... Es posible estar muerto en vida.

Es notorio cuando un matrimonio es feliz. Se aprecia la armonía y la comunicación fluida entre ellos. Se percibe también cuando en lugar de quererse, “se soportan”.

La cultura del sufrimiento por amor es algo que aqueja a miles de parejas en México y conduce a muchísimos problemas de orden social, pues recordemos que la familia es la base de la sociedad.   Los hijos de estas parejas viven en un ambiente hostil, que no es óptimo para su desarrollo psico-social. Durante la infancia se pueden manifestar desde problemas de adaptación hasta trastornos de la conducta que suelen agravarse hacia la adultez. Si establecen una relación, tenderán a repetir el patrón, ya sea en forma consciente o inconsciente. Muy seguramente encontrarán como pareja a una persona que en la infancia vivió en un ambiente parecido, pues ya lo dice la frase popular entre psicólogos: “Dios los hace y sus patologías los juntan”.


Cuando iniciamos una relación todo es romance y perfección. La necesidad de agradar a la pareja es mutua porque queremos sorprender, enamorar, cautivar y hacernos prácticamente indispensables. Te sirvo, me sirves. Te ayudo, me ayudas. Te demuestro que te amo, me demuestras lo mismo. Esa reciprocidad está presente y se procura. Pero llega el momento en que uno empieza a servir más que el otro aunque no lo merezca; psicológicamente ocurre un efecto semejante al Síndrome de Estocolmo. Las inmerecidas atenciones no se agradecen; al contrario, se pagan con indiferencia y agresividad; uno empieza a exigir más y a tratar cada vez peor a quien todo lo da, el otro lo permite con tal de recibir aprobación y miserias de amor. Estamos, entonces, ante un caso de violencia doméstica de tipo psicológica, que podría avanzar hacia agresiones de otros tipos.


Si no se pone un alto en el momento adecuado puede continuar esa desgastante relación por mucho tiempo. Ocurre un proceso de “adaptación”, en el que la pareja piensa que es “lo normal”, que “así es la vida” y “ni modo, qué se le va a hacer”. Se pierde la dignidad, el amor propio, y el amor que se caracterizaba por servicio mutuo se convierte en servilismo, que podemos definir como sumisión ciega.

Como mencioné antes, esto puede tener base cultural. No puedo afirmar que la víctima sea solamente la mujer, porque también existen casos de hombres casados con mujeres autoritarias, que tratan al marido con faltas de respeto inaceptables.

Si crees que estás cayendo en el servilismo o que el trato a tu pareja no ha sido el mejor, te recomiendo el libro “Lo que él Necesita, lo que ella Necesita”, escrito por Willard F. Harley. Es un texto excelente que te ayudará a mejorar tu relación de pareja.


Para finalizar te comparto esta frase de mi autoría:

Te di lo que quisiste, cambié lo que pediste, te amé como nunca imaginaste y no lo valoraste: no mereces tiempo, ni mente ni espacio.” 

Siempre habrá tiempo para retomar nuestro plan de vida, hacer aquello que nos llegue y nos haga felices. ¡Ánimo, y hasta la próxima! 



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