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Haz tu parte, Dios hará la suya. 3 consejos para creer en ti y lograr cualquier cosa

AUTOR DR. CÉSAR LOZANO


¿Cuántas veces hemos escuchado a nuestros conocidos quejarse amargamente por la situación en la que se encuentran? Ya sea porque en su trabajo no los valoran lo suficiente, por el bajo salario, o porque sus hijos son ingratos y no ayudan con las labores del hogar. Algunos incluso lamentan su aspecto físico; pero el detalle aquí es que no hacen nada en absoluto para cambiarlo. 

Les contaré algo que me pasó mientras hablaba con un conocido que no paraba de quejarse sobre su situación laboral; se sentía poco valorado, aburrido, hastiado y estresado debido a que sus ventas se habían visto afectadas por la crisis económica, porque el producto que ofrece la compañía ya es obsoleto y la competencia está arrasando con el mercado. ¡En fin! Ya se imaginarán… Lo peor es que ya tenía más de ocho años en la misma empresa. Cuando terminó de contarme eso le pregunté:


“¿Desde cuándo están las cosas así?”, a lo que él me contestó: “¡Desde siempre, César!” “¿Y llevas más de ocho años trabajando en un lugar donde no estás a gusto?”. Simplemente me dijo: “Tú sabes que no hay oportunidades para personas de mi edad” (47 años). Por supuesto que le pregunté si había buscado otras opciones. Respondió que no, y agregó lo siguiente: “Pero sé que Dios tiene planes para mí…” 



Me quedé callado; sinceramente no sabía qué decirle, pero pensé en la frase “A Dios rogando y con el mazo dando”. Porque una cosa es buscar las oportunidades confiado en que con el poder de la fe todo es posible, y otra es quedarse sentado a esperar que un milagro arregle nuestra vida, lo cual es poco probable. No debemos dejar todo nuestro destino al azar, hay que hacerlo por nosotros mismos, pues es muy cómodo quejarse y orar por las noches para que las cosas pasen, sin embargo los que realmente se esfuerzan son aquellos que encuentran la iluminación divina que tanto necesitan y piden para salir adelante. 

¿Ruegas a Dios por tener buena salud? Bueno, complementa tu fe con ejercicio, dieta balanceada y los cuidados que requieres para estar bien. ¿Quieres vivir muchos años y tener buena condición física? Pues no solamente debes pedirlo en oraciones, sino dejar el vicio del cigarrillo y no beber tanto alcohol; recuerda que el cambio debe empezar por uno mismo. Dios es guía, es fortaleza y amor, pero hay cosas que dependen de nosotros; Él será tu mayor apoyo, pero no puede hacer las cosas por ti.


Para que tengas un poco más claro el cambio que debes hacer en tu vida, te daré tres valiosas recomendaciones; espero que te ayuden a comenzar una existencia diferente. 

1. Toma las oportunidades 

Claro que la fe hace milagros, pero va de la mano con la preparación constante, el esfuerzo y la toma de decisiones en los momentos adecuados. No dejes todo en manos de Dios, puede que ese plan que él tiene preparado para ti implique que salgas de tu zona de confort. 

2. Analiza tus fortalezas 

Conocernos a fondo siempre será un buen principio para que las cosas sucedan. Analiza tus fortalezas y cree en ellas. Identifica tus debilidades para sobrellevarlas y acepta que la apatía, el miedo, la indiferencia y la inmovilidad son el principio de la mala fortuna.


3. No esperes a que las oportunidades lleguen: sal a buscarlas

Las oportunidades difícilmente tocarán a nuestra puerta. Realicemos un plan diario de mejora de nuestra situación, un análisis a conciencia de lo que podemos hacer. Intenta eliminar las limitaciones que la mente inventa o agranda por miedos que nos agobian, o porque ciertas personas insisten en convencernos de que no somos capaces. Recuerda implementar buenos hábitos en tu vida, porque éstos harán la diferencia entre el éxito y el fracaso. 

No temas; Dios siempre estará ahí guiando tu camino, te dará la fortaleza para conseguir todas tus metas; pero nunca dejes de creer en ti, ten por seguro que lograrás identificar todas las oportunidades para atraer lo mejor a tu vida. 

Te dejaré una frase que escuché en alguna ocasión; es poderosa, concreta y muy acertada: “Jamás he escuchado a un exitoso quejumbroso”.


¡Ánimo, y hasta la próxima!
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