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La familia es el mejor regalo de Dios. 3 consejos para siempre mantenerla unida y feliz

AUTOR DR. CÉSAR LOZANO


Mantener una familia unida no es tarea sencilla. Aunque hoy en día los divorcios son algo común, también puede haber distancia emocional aun viviendo bajo el mismo techo. En esta ocasión quiero compartir contigo algunos ingredientes clave para tener una familia sana. 

Desde hace años he visto que en varias series de televisión, películas y hasta caricaturas, presentan a familias con ausencia del padre o la madre. Casi ninguna explica qué ocurrió, si el progenitor murió o si hubo divorcio. Uno de los recuerdos más antiguos que tengo sobre el tema es el de “La Familia Partridge”. La serie me encantaba; mostraba a una madre que sacaba a sus hijos adelante por medio de la música. También recuerdo las caricaturas de “Canuto y Canito”, un perrito papá muy amoroso con su hijo al que siempre quería enseñar buenos valores; igualmente están “Goofy y Max”, quienes nunca dijeron qué fue de la mamá. En casos más recientes puedo mencionar a “Las Chicas Superpoderosas”, que nacieron como experimento de un profesor que es como su papá pero no tienen mamá. Tampoco puedo dejar de mencionar la serie mexicana “El Chavo del Ocho”, en la que había personajes sin marido, sin esposa y sin papás.





La cantidad de divorcios va a la alza en forma alarmante, considerando que gran porcentaje de los hijos que sufren la separación de sus padres tienden a vivir el mismo proceso cuando forman una familia. Mucho tiene que ver la idea de lo desechable, algo que los mismos medios nos han mostrado: si no funciona una relación se acaba, y ya, ¿cuál es el problema? Claro que estoy a favor de esta opción cuando verdaderamente se han agotado los recursos para mantener unida a la familia, y permanecer juntos representa mayor daño emocional para los miembros. A lo que hago referencia es a que hoy en día las parejas no están dispuestas a esforzarse por la relación, predomina la lucha de poder.

Estoy plenamente convencido de que el núcleo de cualquier sociedad es la familia, y que si las familias estuvieran fortalecidas serían menores los problemas que aquejan al mundo, como violencia, narcotráfico, corrupción… El poder para cambiar el mundo está en tu propia casa.


No me canso de admirar los grandes esfuerzos que hacen muchos padres para mantener a su familia unida. Mamás y papás que cada domingo hacen la reunión familiar, una tradición que los hijos también disfrutan.

Considero que hay tres ingredientes básicos para una familia fuerte y unida. Son los que quiero compartirte a continuación. Mi deseo es que los analices y valores su presencia en tu vida y en la de tu familia. 

1.- Amor

Por más que hablamos de este sentimiento y lo analizamos, aún no lo comprendemos a la perfección. Me refiero al amor que mostramos a quienes consideramos nuestra familia; el amor no solo se siente, también se decide. Recordemos que hay etapas, que el amor cambia, que se debe nutrir diariamente, pues de lo contrario acaba. Quiero invitarte a que decidas amar a tus hijos y que también les demuestres ese cariño con hechos y palabras, muéstrales lo orgulloso que te hacen sentir, lo feliz que estás de tener el honor de ser su padre o madre. De esta manera fortalecerás su autoestima y su seguridad. Exprésales tu amor en todo momento y recurre a detalles constantes para marcar la diferencia.


2.- Respeto

Cada persona tiene dignidad y no por estar juntos son nuestra propiedad. No olvides que nuestros hijos en un futuro serán independientes, formarán sus propias familias con base en los valores y principios que hayan aprendido de nosotros. El respeto se puede manifestar en el diálogo que tenemos con ellos, en la convivencia diaria. Es importante que respetes sus ideas y su forma de ser, siempre y cuando no afecte la convivencia y la armonía con los demás miembros. Recuerda la regla de oro “trata a los demás como te gustaría que te trataran a ti”; esto por supuesto incluye a tus hijos. 

3.- Comprensión

En cada discusión hay tres verdades: mi verdad, tu verdad y la verdad. Es normal que como padres queramos imponer nuestras ideas, aunque en ocasiones sepamos que no tenemos la razón. A esto sumémosle que cada quien tiene diferentes estados de ánimo, que no siempre estarán en la misma sintonía. Por otro lado, un factor más a considerar son las etapas por las que atravesamos los seres humanos, como por ejemplo la adolescencia, donde los cambios de humor son constantes. Lo que más molesta a nuestros hijos en esa fase es que les digamos lo que deben hacer o no; hay que dialogar con ellos, exponer razones y establecer reglas claras. 


Creo que la crisis no está en las familias sino en los individuos que no valoran a la suya, los que creen que la soledad y la independencia son el camino a la felicidad y que ven a la familia como un estorbo. 

Te invito a que valores ese gran tesoro que tienes a tu alcance, que cada día renueves estos tres ingredientes para hacer una diferencia. Vive de tal forma que cuando pasen los años, tu familia esté orgullosa de ti, tanto aquella en la que creciste como la que has formado o formarás.

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