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Mira por qué hay gente que cambia de humor todo el tiempo y cómo tratar con ellos

AUTOR DR. CÉSAR LOZANO


Un día están de buenas y otro, de malas…”; “Un día aseguran que te quieren y otro, que dudan o que te odian”; “Un día dicen «bendito el día que te conocí»… y otro, «¡maldita la hora en que nos presentaron!»

¿Te suena familiar? Aunque para muchos puede parecer una broma, ésta es una condición que presentan muchas personas, a la cual se llama “volubilidad”. Son individuos volubles, que cambian de opinión de repente; inestables y con carácter muy débil, por lo que son altamente influenciables.





Hasta cierto punto es normal que durante el día pasemos por diferentes estados de ánimo; tal vez por la mañana nos sintamos alegres y optimistas, y por la tarde experimentemos otra sensación o la misma, pero en diferente proporción. Es natural que con algunas personas estemos más a gusto y contentos que con otras; incluso algunas cambian, para bien o para mal, nuestra manera de ver la vida. Sin embargo la gente voluble es difícil de entender por la gran variedad de emociones que manifiesta. No deseo incluir el término bipolaridad, que consiste en estados de manía o, en casos más leves, hipomanía con episodios depresivos, de tal manera que el afectado oscila entre la alegría y la tristeza profunda de modo más marcado.

Los individuos volubles son impredecibles por esos estados de ánimo alternos entre el buen y el mal humor. Es difícil quererlos. En otras palabras, hay que medir cómo vienen para tratar de predecir sus reacciones, algo que no siempre es posible. Debido al desgaste emocional de saber cómo hablarles o tratarlos, las relaciones se hacen conflictivas y distantes. Se les deja de querer para empezar a soportarlos, esto en el caso de que sea miembro de la familia, o bien si existe algún beneficio que compense aguantarlos, si no, la relación se desecha. 


Los volubles difícilmente aceptan su condición; se justifican diciendo: “Si me van a querer que me quieran como soy”, “Por la buena soy muy buena (o bueno), por la mala... no me busquen”, “¡Reconozco que tengo mi carácter!, pero es porque la gente me desespera”.

Personas de este tipo muestran su personalidad y su temperamento desde muy temprana edad, y con el tiempo se acentúan sus cambios de humor. Se identifican fácilmente, pero quienes se enamoran de ellos o ellas caen en la trampa de creer que cambiarán con el tiempo y el amor.

Algunas recomendaciones para tratarlas son:

• Hacerles ver de manera pacífica sus cambios bruscos de carácter y analizar su forma de reaccionar. Quienes lo padecen no lo aceptan y creen que es parte de su personalidad. El diálogo puede ayudar a hacerlos conscientes de sus cambios de humor. Cuando abordes este tema con él o ella, hazlo en un momento neutral, no en medio de una discusión porque esto sólo empeoraría las cosas.


• Concluir que ante las constantes crisis de volubilidad se optará por aplicar la indiferencia como respuesta. No tiene caso engancharse. Recordé que en Alcohólicos Anónimos recomiendan, para tratar a quienes no desean recibir ayuda, dejarlos tocar fondo. Si ven que quienes los rodean no desean hundirse con ellos es cuando buscan ayuda.

• Es increíble cómo la palabra toma poder al convertirla en decreto: “Todo va a estar bien”, “Todo pasa”, “Hoy tendré paciencia, prudencia y entendimiento”, “Tengo y aplico control en mis emociones”, “El problema no es lo que me pasa, es cómo reacciono a lo que me pasa”. Estas son frases que pueden ayudar a quien desea emprender su camino al cambio, o bien a las personas que están alrededor del voluble.


• Buscar ayuda profesional para identificar dónde radica el cambio de emociones constantes. Analizar sus causas y, en su caso, continuar con terapia para controlar esas inquietudes.

Tratar con una persona que tiene esta condición puede parecer todo un reto, pero no hay nada imposible con ayuda, amor, apoyo y voluntad. ¡Ánimo, y hasta la próxima!

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