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Quien deja una huella positiva, nunca desaparece. Mira cómo te van a recordar según tu forma de ser

AUTOR DR. CÉSAR LOZANO


¿Cómo te gustaría que te recordaran tus seres queridos? Seguramente con una sonrisa, como alguien que siempre procuró el bienestar de su familia, como una persona llena de virtudes y que, a pesar de sus defectos y las dificultades de la vida, logró salir adelante y mostrar siempre lo mejor de sí. 

Tengo muy claro que todo lo que hagamos en vida será duramente juzgado por quienes nos rodean. Ejemplo de ello son los políticos corruptos de nuestro país, en cuyo caso ni siquiera tienen que esperar el fin de sus días para ser aborrecidos; basta con ver cómo echan a un lado las promesas que hicieron a la gente para llegar al poder, y estando ahí desmantelan por completo al pueblo, enriqueciéndose a costa de la nación y de los mexicanos, en lugar de desempeñar su papel como deben. Me pregunto de vez en cuando: ¿qué palabras serían las más prudentes para poner en la lápida de un funcionario que obró mal? 





Siempre he pensado que el epitafio de una tumba dice mucho sobre la vida y el impacto que una persona tuvo en los demás. Recuerdo el texto de una en la ciudad de San Antonio, Texas. Decía más o menos así: “Que tus malos recuerdos y tus pésimas acciones se borren con el perdón del Creador”. ¡Imagínense lo que la pobre familia vivió al lado de una persona así! Otra decía: “No fuiste un buen esposo y mucho menos un buen padre, pero fuiste buen proveedor. Gracias.” Pues, como dicen por ahí, sinceridad ante todo, ¿no? 

Lo único que puedo imaginar es la clase de vida que llevaron esas personas para que sus familiares, en lugar de lamentar su pérdida y dejarle un bello mensaje de despedida, hayan puesto tales palabras, lo cual al parecer fue la cruda verdad. Quizá nosotros, en nuestro andar por la vida, no nos demos cuenta de que hay cientos de espectadores y testigos que han quedado marcados con nuestras acciones, pensamientos y palabras.


Al final -a unos más tarde y a otros más temprano- a todos nos llegará la hora. Como afirma el dicho: “En esta vida lo único seguro es la muerte”. De nosotros sólo quedará el recuerdo, la huella que dejamos en nuestros familiares, amigos, empleados, jefes, y todos aquellos con quienes llegamos a convivir. ¿Crees que tu vida ha tenido impacto positivo o negativo en los demás? 


El día de hoy te propongo el siguiente ejercicio. Consta de tres pasos. Quizá aún estemos a tiempo de cambiar un poco las malas actitudes y, sobre todo, las malas impresiones que hemos causado en nuestros seres queridos: 

#1. Pregunta a la gente que realmente te importa y que de verdad te conoce, cuáles son las características que valoran más en ti, qué actitudes o acciones aprecian en ti, qué es lo que más les agrada de ti, y qué recuerdan de ti sobre tus acciones del pasado. 

#2. Haz tu propio epitafio, esa frase que llevará tu lápida.

#3. Analiza la congruencia entre tu epitafio y la vida que llevas ahora. Trata de saber si tus acciones realmente tendrán ese impacto positivo en la gente cercana a ti, y si coinciden con la manera en que te gustaría ser recordado por tus seres amados. 

Sé completamente honesto; nadie te va a juzgar, más que tú mismo; analiza y piensa si es necesario realizar cambios en tu actitud o comportamiento para que te recuerden con cariño y admiración. 


Recuerda que nuestra percepción personal siempre será distinta a la de los demás, sin embargo hay que tener la humildad para aceptar y enfrentar la realidad. No te quedes en tu zona de confort, atrévete a cambiar y a convertirte en la mejor versión de ti mismo.

Nunca es tarde para enderezar el camino; recuerda que toda acción en esta vida tiene una consecuencia; no alejes a los demás con malos tratos, negatividad o quejas constantes. ¡Ánimo, y hasta la próxima!

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