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¿Tu pareja siempre cree tener la razón? 5 consejos para que siempre reine la armonía en tu hogar

AUTOR DR. CÉSAR LOZANO


No discutas con personas que sólo pretenden hacerte perder la paz. Recuerda que quien más discute más carencias tiene. Sin el afán de ofender y sin ánimo despectivo, pero ¡hay niveles! Me refiero a los niveles de conciencia, a la forma en que la gente reacciona y trata a los demás. Hay quienes sin tener la mínima consideración expresan su opinión, sus ideas y conceptos aunque estén fuera de lugar; creen tener la razón en todo. No escuchan argumentos, no soportan la contradicción y mucho menos que dudes de sus “amplios conocimientos” sobre cualquier tema. Si se dan cuenta de que están equivocados, se hacen los enojados y ofendidos antes que aceptar su error. 



¿Conoces a alguien así? Aunque parezca difícil, hay algunas estrategias que pueden ayudar a tratar con gente posesiva de ideas, dependiendo de la importancia que la persona en cuestión tenga para ti, pero si va de paso en tu vida no pierdas el tiempo ni le dediques tu energía, pues sencillamente no vale la pena; deja que insista en defender sus ideas y déjala hablar -es lo que casi siempre desea- y concluye el diálogo sin molestarte. Dile que respetas su forma de pensar pero opinas diferente, y punto final. ¡Y a otra cosa, mariposa!




Por otra parte, si el posesivo de ideas es importante en tu vida y deseas seguir siendo parte de la suya por el vínculo que los une, sea profesional, familiar o social, entonces te recomiendo adoptar un tono diferente.

Claro que puedes aplicar la estrategia anterior, y funciona. Pero recuerda que lidiar con alguien así suele ser desgastante, ya que las diferencias continúan y esta estrategia puede fracturar la relación en lugar de aportar una solución.


Para contribuir a la armonía puedes aplicar las técnicas que a continuación te recomiendo:

1. “Tienes razón en esto. Sin embargo yo pienso diferente en esto otro, por lo siguiente…”

2. “¿Podrías explicarme por qué llegaste a esa conclusión?” Al confrontarse con él mismo tal vez sus propios argumentos le abran los ojos.

3. “Interesante tu punto de vista; es muy diferente al mío, pero podemos pedir otra opinión. ¿Qué te parece?

4. “Entiendo el porqué de tu insistencia. En tu caso yo estaría igual, sin embargo creo que es bueno analizar las diferencias para llegar a un acuerdo”.

5. “Creo que no es el momento de llegar a una conclusión, porque insistes en tu argumento y yo en el mío. ¿Qué te parece si lo pienso, lo piensas y hablamos después?


Claro que en cualquier situación siempre habrá diversas interpretaciones. Ponerse en los zapatos de quien obstinadamente defiende su punto de vista ayuda a comprender sin necesidad de justificar. 

Seamos sinceros: todos nos hemos empeñado con un argumento y el hecho de que sea desechado duele, desequilibra o inclusive desquicia. Nada mejor que dar luz sin ofender ni hacer sentir mal. ¡Ánimo, y hasta la próxima!

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