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5 tipos de papás que existen. Mira las ventajas y desventajas de cada uno de ellos

AUTOR DR. CÉSAR LOZANO


Hace tiempo, al revisar los comentarios de mis seguidores en Facebook y ver lo que algunos amigos y conocidos publicaban, me topé con una reflexión que me hizo pensar en lo que implica ser papá. Desconozco quién es el autor, pero sus palabras eran fuertes y concretas. Mencionaba que el mayor acto de amor de un padre ausente era precisamente haberse ido, pues de haber permanecido al lado del hijo o hija le hubiera hecho más daño y que sólo había sido alguien creado con el propósito de dar la vida a una persona.



¿Sabes cómo ser buen papá? Permíteme compartir contigo este interesante tema.



Creo que si muchos supiéramos lo “padre” de ser papá, tomaríamos esa labor mucho antes de lo que lo hacemos. Estoy convencido de que todo llega en su momento, sin embargo a algunos la paternidad los sorprende en medio de su inmadurez, se asustan con la responsabilidad y huyen con mil pretextos, no se dan cuenta de que se privan de una de las cosas más gratas de la vida.


Hoy quiero hablar de 5 tipos de papás. Debe haber más clasificaciones, pero menciono aquí los que considero más comunes. Quizá tú o tu pareja sean uno de ellos: 

1.- Padres estrictos y cuadrados

Por lo general tuvieron un papá igual y repiten el patrón de conducta. Para ellos lo más importante es el orden, la disciplina y la obediencia, en algunos casos a costa de amenazas, gritos, reclamos y/o castigos. Aunque logran su objetivo, tiene un precio muy alto y éste es el temor, en lugar de amor.


2.- Padres consecuentes

Son amorosos, comprensivos, participativos, pero muchas veces prefieren ignorar cosas para evitar problemas con los hijos. Son los que usan frases como “a mí no me pidas permiso, lo que diga tu mamá”. Evaden las responsabilidades para que la madre o los propios hijos enfrenten las consecuencias de sus actos. Se ganan a los hijos porque exigen poca disciplina, pero también reciben reproches de la esposa por convertirla en “la mala del cuento”

3.- Padres ausentes

Ellos prácticamente no están y cuando sí, es como si no estuvieran. El diálogo con los hijos sólo es para lo indispensable y no conocen los problemas que viven, por mantenerse al margen. Por lo general se ocupan en compromisos laborales, personales o deportivos y por eso no hay buena comunicación. La ausencia se percibe cuando no está en casa y cuando sí está, pues se la pasa pegado a la computadora o al celular, atendiendo cosas que considera “muy importantes”.

En este punto quiero hacer un apartado especial para los padres que se ausentan por convicción, los que se olvidan de sus hijos. Sobran razones por las que lo pueden hacer, quizá quieren rehacer su vida y dejan la obligación que tienen. Aunque creen estar en lo correcto, a la larga se dan cuenta de su error, al llegar la madurez cobra peso la conciencia y surgen el arrepentimiento y la culpa. Reconozco enormemente a todas las madres solas que forman hijos de bien a costa de grandes sacrificios. Creo que nunca serán padres y madres a la vez, pero sí ¡mucha madre!


4.- Padres proveedores

Su frase favorita es: “¡¿Les falta algo? Trabajo para ustedes todo el día!” Ellos trabajan para que a su familia no le falte nada, lo cual es admirable, pero olvidan que el exceso de trabajo les roba los mejores momentos al lado de sus seres queridos, y cuando se percatan ya es demasiado tarde. Sé que muchos queremos una excelente educación para nuestros hijos, queremos dejarles algo para el futuro, pero pagamos un precio muy alto al no equilibrar la vida familiar con el trabajo. 

5.- Padres que se creen perfectos 

Hablan constantemente de lo buenos que fueron como hijos, que eran niños y jóvenes estudiosos, nobles, buenos, y que no daban problemas a sus padres. Usan frases como: “Con una mirada mi papá nos controlaba”, “Si yo le hubiera contestado a mi padre como me acabas de contestar, me hubiera tumbado los dientes”... Hablan de que los tiempos de antes eran mejores y que la juventud de ahora está muy mal. Hay muchas cualidades que dicen tener pero no hay testigos que hablen de ello. 

Es difícil afirmar que hay una fórmula perfecta para ser padres ideales, los únicos que pueden hacer ese juicio precisamente son los hijos con base en lo que viven. Lo que sí puedo confirmar es que un padre que trasciende es aquel que logra fortalecer la autoestima de sus hijos diciendo y demostrando cuánto los ama, el que hace énfasis en sus fortalezas y trabaja con respeto en sus debilidades; quien da un buen ejemplo fomentando la honestidad y el respeto a los demás y el amor al trabajo digno.


Mucho más que padres amorosos, debemos recordar que somos guías y como tales tenemos un trabajo muy importante, especialmente ahora que los principios y los valores se han devaluado en tantas familias. 

Deseo de todo corazón que en este día renueves el compromiso que adquiriste al ser padre, que detectes las actitudes que te han alejado de tus hijos y que repares todo lo que te sea posible en esa relación. 

¡Ánimo, y hasta la próxima!
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