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Aprende a siempre levantarte y sacar lo mejor de cada situación. Serás más fuerte y saludable

AUTOR DR. CÉSAR LOZANO


Hace poco platiqué con un entrenador físico y me preguntó si practicaba yo algún deporte. Le respondí que me gusta ejercitarme por las mañanas; realizo una rutina que comienza con leve calentamiento de unos 5 minutos, estiramiento y movimientos para no lastimar músculos y articulaciones, después 50 minutos de ejercicios aeróbicos para terminar con 20 minutos de pesas. Yo realmente pensaba que esta práctica era saludable, pero él me hizo ver que estaba dedicando muy poco tiempo a desarrollar la flexibilidad del cuerpo, y su explicación hizo eco en mí. La verdad, quedé convencido de que muchas veces esa misma práctica errónea la llevamos a cabo en nuestra vida diaria, ya que solemos ser intolerantes e inflexibles de pensamiento.



Siguiendo el ejemplo del ejercicio físico, podemos observar que hay personas que trabajan en la flexibilidad de su cuerpo, y sus músculos se hacen fuertes y resistentes contra accidentes o caídas; en cambio, hay otros que no practican ejercicios de este tipo y con el mínimo movimiento sufren desgarres o torceduras graves, incluso al grado de quedar paralizados. 



Ahora bien, ¿cómo se puede aplicar esta reflexión en la vida? Pues es muy simple: también existe la flexibilidad de pensamiento, que es sinónimo de juventud, regeneración y fortaleza. En cambio una persona inflexible, rígida y tosca suele ser alguien que se quiebra rápidamente, incapaz de adaptarse a situaciones adversas; es sinónimo de envejecimiento prematuro y falta de criterio para resolver los problemas. 

No endurezcas con el paso de los años; sé como un niño, con enorme capacidad de flexibilidad, ese pequeño que se cae y se levanta las veces necesarias hasta aprender a caminar, que se golpea un brazo pero no por eso desiste de trepar al árbol más alto del jardín. Su flexibilidad y su adaptación son tan grandes, que incluso los chicos que han sido víctimas de maltrato crecen rechazando la idea de lastimar a otros. ¿Por qué? Porque su voluntad se dobla pero jamás se rompe, porque aprenden a escuchar a otros y saben que el dolor que vivieron no es el único camino que existe.


¿Qué cualidades tiene una persona flexible?

Pueden fracasar y volver a intentarlo las veces que sean necesarias, para lograr un objetivo determinado: “No logré entrar a la Universidad este semestre, pero puedo intentarlo el siguiente año y aprovechar este tiempo para aprender algo nuevo”. Siempre encuentran el lado positivo y buscan con esperanza otras opciones, jamás se quedan sentados lamentándose por sus problemas. 

Una persona flexible ha aprendido que no tiene sentido juzgar a los demás; comprende que somos seres humanos y podemos equivocarnos, incluso ellos mismos reconocen que han tenido varios tropiezos en el camino.


¿Cómo ser una persona flexible? 

Dedica tiempo a la meditación, a la reflexión, aprende a reír y a perdonar como los niños, no te des por vencido cuando las cosas no salgan de acuerdo con lo planeado, y tampoco te quedes en el suelo por las pequeñas desilusiones de la vida. Levántate y toma en cuenta que la rigidez jamás te llevará a ninguna parte. 

Disfruta al máximo todo lo que realices, y si eso no te hace sentir pleno, busca algo que te haga vibrar y aprovechar cada momento; recuerda las palabras sabias de Confucio: “Elige un trabajo que te guste y no tendrás que trabajar ni un día de tu vida”.

No permitas que la falta de flexibilidad se convierta en un obstáculo en tu vida, recuerda que aun siendo adultos hay cosas que podemos cambiar y reaprender. Esto es aplicable a nivel neuronal, ya que el doctor Richard Davidson descubrió que las emociones -como el amor, la compasión y la felicidad- pueden ser aprendidas, pues el cerebro se puede moldear a través de los nuevos conocimientos que impliquen esfuerzo mental, y cuanto más repitas el proceso más grabado quedará en tu mente.


Te dejaré una frase para finalizar el tema de hoy. Reflexionemos las palabras de Winston Churchill: “El pesimista ve la dificultad en cada oportunidad y el optimista ve la oportunidad en cada dificultad”.

¿Cuál de los dos quieres ser tú?
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