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El que adquiere un mal hábito, vive esclavo de él. 5 motivos para dejar cualquier vicio

AUTOR DR. CÉSAR LOZANO


Siempre he tenido la idea de que cada quien hace de su cuerpo y su existencia lo que le plazca, sin embargo me parece muy difícil asimilar cómo es que algunas personas se encaminan hacia malos hábitos o vicios, que perjudican significativamente su calidad de vida. 

Hoy en día las adicciones han escalado de manera impresionante; las hay de todo tipo, pues no sólo se trata de personas dependientes de la ingesta de alguna sustancia nociva para el organismo, sino también pueden entrar en esta categoría aquellos que prácticamente han hecho del internet su modo de vida, olvidándose de convivir con sus seres queridos; personas que comen en exceso, con alcoholismo, tabaquismo, consumo de narcóticos, etcétera.




Quizá tú o alguien a quien aprecies estén padeciendo alguno de estos males; en ese caso te recomiendo continuar la lectura, pues este artículo podría ayudarte a resolver dicho problema. 

La vida está llena de obstáculos y a la vez existen las “salidas fáciles”; es decir, tener la tendencia a encontrar refugio en un mal hábito en lugar de resolver nuestras dificultades de frente. Sin embargo no todo está perdido, es posible dejar de lado esos vicios dañinos y seguir adelante. Es importante poner límites a los demás, pero es igualmente necesario hacerlo con nosotros mismos. 

El día de hoy quiero compartir contigo una serie de consejos y principios que podrían ser de ayuda para dejar atrás un vicio o mal hábito. Sé que a veces cuesta un poco de trabajo encontrar la fuerza de voluntad que se requiere para avanzar y comenzar una nueva vida, pero es necesario intentarlo, sobre todo si esa conducta dañina afecta tu salud. Te recomiendo buscar motivación al cambio, considerando los siguientes aspectos:


Conoce el mal hábito que te afecta

Conocer a fondo, saber las consecuencias y estar al tanto de lo que puede ocurrir si se continúa con el mal hábito, suele ser una gran motivación para cambiar la conducta. Muchas veces, ya sea por moda, por imitación o con tal de pertenecer, los jóvenes suelen iniciar con el vicio del cigarro, e incluso hoy en día hay algunos que sienten que son “fumadores sociales” y que por ello no tendrán consecuencias, pero el tabaquismo es la causa de muerte de más de cinco millones de personas en el mundo. 

Cuando empiezan las consecuencias de un mal hábito

Muchas personas al llegar a un momento de crisis dejan los malos hábitos. Un ejemplo que recuerdo muy bien es el de un hombre llamado Ramón, quien durante muchos años fumó al menos una cajetilla de cigarros al día. Por supuesto que su salud estaba sumamente deteriorada, llegó al punto en que desarrolló bronquitis severa; fue tan fuerte que duró internado una semana en cuidados intensivos. “¡No vuelvo a fumar nunca más! ¡Hoy he decidido dejar de hacerme tanto daño!” Y así fue, recuerdo que se entusiasmó aún más cuando le compartí un estudio que demuestra los beneficios que trae dejar de fumar desde el mismo instante en que se toma la decisión. 

Pero no es necesario esperar a tocar fondo para cambiar nuestros malos hábitos; hay que tomar conciencia antes de que nuestra salud se vea tan afectada. ¿Por qué esperar hasta tener el agua al cuello para aprender a nadar? Aprovecha el tiempo, analiza esa conducta dañina que te afecta y cambia para mejorar tu salud.


Conocer las consecuencias del mal hábito de alguien cercano

A veces es necesario ser testigo del impacto negativo que tiene el vicio en una persona cercana a nosotros, para tomar conciencia de la situación. Saber que alguien padece secuelas a causa de una adicción y ver todo lo que ha sufrido y por lo que ha tenido que pasar, puede ser suficiente para motivarnos a dejar una práctica dañina. De verdad que no deseo el mal a quienes han tomado decisiones equivocadas en cuanto a su estilo de vida, pero muchas personas no actúan hasta que ya es demasiado tarde; espero que la cordura y la conciencia alcance a todas ellas, que tienen una vida difícil a causa de un vicio, y que encuentren la fuerza para cambiarlo. 

Por amor a nuestros seres queridos

La influencia de la familia y de las personas a las que amamos pueden ser gran motivación para cambiar y comenzar una nueva vida. El amor puede lograrlo todo, y en ocasiones es el que nos permite encontrar la serenidad y la fuerza para decir ¡Ya basta! El amor es un vehículo que nos empuja, sin embargo es necesario también tener fuerza de voluntad y estar dispuestos a sacrificar ese gusto momentáneo para empezar algo aún más grande.


Por decisión propia

Aplaudo con orgullo a quienes por su propia voluntad deciden cambiar, a aquellos que buscan en lo más profundo de su espíritu los motivos para dejar atrás conductas dañinas. Es muy inspirador escuchar los testimonios de estas personas, quienes por su propia iniciativa, después de haber pasado malos momentos, decidieron cambiar y hoy gozan de buena salud. 

Por espíritu competitivo

Quizá no sea tan común, pero hay gente que por su espíritu competitivo decide dejar atrás un vicio, con tal de demostrar que sí puede abandonar una conducta perjudicial. Si esto le ayudó a vencer su vicio, ¡qué bueno! También me gustaría señalar que muchas veces estas ganas de demostrar a los demás que sí es posible, pueden servir para descubrir la fuerza de voluntad que cada quien posee. Quiero aclarar que cuando se es competitivo de manera positiva y se toman buenos modelos a seguir, es válido el pensamiento “Si otros pueden, ¿por qué yo no?”. Claro que puedes dejar atrás las conductas dañinas, solamente es cuestión de esfuerzo.  

Por encontrarse con Dios

El conocimiento de una fuerza superior, de un ser que nos ama por sobre todas las cosas y que además lo hace de manera incondicional, nos puede ayudar a reconocer que gracias a su fuerza y su divina intervención somos capaces de lograr muchas cosas. Dios siempre estará ahí para guiarnos nuevamente al camino de la luz, del perdón y la bondad. No te alejes del Creador, y dale la oportunidad de que su amor inunde tu vida, verás que todo saldrá bien. 

¡Ánimo, y hasta la próxima!


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